El pasado 8 de enero de 2010 el gobernador Luis Fortuño firmó el Proyecto de la Cámara Núm. 13 el cual enmienda la Ley de Farmacia de Puerto Rico para permitir a farmacéuticos, debidamente certificados, a administrar vacunas en Puerto Rico a personas de 18 años o más.
Para realizar esta función, el farmacéutico deberá poseer una autorización emitida por la Junta de Farmacia de Puerto Rico. La misma debe reconocer que dicho farmacéutico ha obtenido el Certificado para Administrar Vacunas otorgado por la Asociación Americana de Farmacéuticos (APh) que esté avalado por el Centro de Control de Enfermedades (CDC) y por el Consejo de Acreditación de Educación en Farmacia (ACPE); que posee una Certificación de Resucitación Cardiopulmonar vigente, y que ha obtenido créditos de educación continua en vacunación.
La Ley requiere, además, que el farmacéutico abra un expediente de vacunación con información específica sobre el paciente y la vacuna, ofrecer al paciente oralmente y por escrito la información provista o recomendada por el CDC para la vacuna y obtener su consentimiento informado antes de administrar la vacuna. Debe reportar eventos adversos al Sistema de Reporte de Eventos Adversos con Vacunas (VAERS) y al médico primario identificado por el paciente, entre otros.
La ley establece, también, requisitos aplicables a la farmacia donde el farmacéutico llevará a cabo la administración de vacunas. Estos incluyen desarrollar normas y procedimientos escritos siguiendo las recomendaciones vigentes del CDC en cuanto a indicación, precauciones, contraindicaciones, referido del paciente, mantenimiento de récords, manejo de reacciones alérgicas o efectos adversos, disposición de material y equipo contaminados, notificaciones al Departamento de Salud; y proveer materiales y equipo adecuados, espacio limpio y privado; y seguro de responsabilidad, entre otros.
Con la aprobación de esta Ley Puerto Rico, se une a casi la totalidad de los estados de Estados Unidos y varios otros países donde el farmacéutico contribuye y participa en la estrategia más importante en salud pública que es la prevención.